Akiko, la curiosa con mucho coraje

Akiko la curiosa

Akiko es una pequeña niña japonesa, cuya innata curiosidad la llevó a aventurarse en un camino de sorpresas y aprendizajes que reforzaron su natural coraje y valor.

Akiko se despierta una mañana y al asomarse por su ventana observa unas huellas que inmediatamente despiertan su curiosidad. Tras preguntarse de quién son las inusuales  huellas, Akiko decide seguir el rastro para encontrar la respuesta a su pregunta. Al llegar al arroyo congelado e intentar caminar sobre él un gigante de hielo la detiene  y le pregunta, llamándola por su nombre, que si pretende atacarlo. Akiko se sorprende de que el gigante de hielo sepa su nombre y le pregunta que cómo lo sabe, a lo que él responde: “Aquí en el bosque, todo el mundo lo sabe”. Akiko le dice que viene desde su casa siguiendo el rastro de las huellas. El gigante endurece el hielo del arroyo y Akiko pudo seguir su camino.

Más adelante, se encuentra con un abismo. Armada de valor, Akiko se dispone a saltar, cuando de pronto unas raíces de un árbol le dicen que no haga esa tontería, que pone en riesgo su vida. Al igual que sucedió con el gigante de hielo, las raíces del árbol conocían su nombre. Akiko vuelve a sorprenderse. Las raíces le dicen también que: “todo el mundo aquí lo conoce” y luego la toman por las piernas y le hacen pasar el abismo.

Akiko sigue decidida a descubrir de dónde provienen las huellas y continúa su camino. De repente, escucha unos gritos detrás de las rocas. Se acerca y ve un zorro atrapado. Sin pensarlo dos veces, lo libera. El zorro le da las gracias y al igual que el gigante de hielo y las raíces del árbol, también conocía su nombre. “¿Pero, por qué conoces mi nombre?”, le dice al zorro. Y éste contesta:  “Aquí, al pie del monte Fuji, todo el mundo conoce a la hija de la primavera”.

Pero aunque Akiko se siente muy sorprendida, no deja de lado la curiosidad que la llevó a emprender su aventura y le pregunta al zorro “¿Pero a quién pertenecen las huellas que hay al frente de mi casa?” “Son de las golondrinas que han venido a buscarte para recibir la primavera. Es la tradición. Te hemos escogido para que nos protejas durante todo un año”, le dice el zorro.

Satisfecha su curiosidad, Akiko se siente honrada por el rol que le toca asumir, y muy feliz abraza a la primavera que renace.

Este cuento ayudará a los docentes a enseñar valores como el valor, el coraje y perseverancia.

A los estudiantes, les ayudará a hacerse preguntas sobre el mundo que les rodea.

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Fuente: Proyecto Cuentos para crecer

 

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Sábado, Mayo 21, 2016

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