De los Apeninos a los Andes

De los Apeninos a los Andes

De los Apeninos a los Andes es la historia de unos padres que pensaban que debían proteger a su hijo de lo que consideraban era una “mala” noticia.

La familia debía mudarse de pueblo, y ello significaba cambiar de escuela al hijo del matrimonio.

Los padres no hallaban la manera de darle la “terrible” noticia al pequeño. Incluso, en un principio, pensaron en no cambiarlo. Por la cabeza del angustiado padre pasó la idea de llevar todas las mañanas al niño a su antigua escuela caminando, aun cuando eso significaba transitar 250 cuadras. Todo para evitarle la tragedia de cambiar de colegio. Sin embargo, su esposa le alertó que era una pésima idea.

Luego, al padre se le ocurrió vivir en una carpa al lado de la antigua escuela del niño de lunes a viernes, y los fines de semana regresarse para su nueva casa. Pero, a la esposa tampoco le gustó la idea. Entonces, comprendieron que era inevitable cambiarlo de colegio.

La pareja comenzó a ver las maneras de hablar con el niño. El padre parecía muy inseguro y le dijo a su mujer que le hablara ella y le dijera que hay cosas en la vida mucho peores: terremotos, tiburones, el Triángulo de las Bermudas.

Pero la mujer tampoco se sentía segura de hacerlo. Pasaban los días y no se atrevía. Siempre encontraba una excusa para posponer la conversación: no quería ponerlo nervioso antes de comer, no quería arruinarle la felicidad por un juguete nuevo, no quería darle la noticia a las 10 de la mañana para que se fuera a dormir tranquilo.

El padre comprendió que debía hacerlo él. Compró títeres, discos, un video no violento de la anterior Europa del Este. Primero intentó con indirectas. Le contaba historias del ciclo de la vida y de que, a veces, hay cambios que son inevitables. Pero nada. El niño parecía no conmoverse.

Dos días antes de que iniciara el curso en la nueva escuela, los padres decidieron que ya no podían esperar más. En un momento en que el niño estaba dormido, la madre lo despertó, le susurró la noticia al oído y lo dejó seguir durmiendo. Luego la mujer se encerró a llorar en el baño.

A la mañana siguiente, los padres esperaban que el niño estuviera perturbado, pero no fue así. Más bien se mostró tranquilo, mientras tomaba su desayuno. Los padres le volvieron a decir la noticia, pensando que el niño no la había comprendido. A lo que el pequeño solo respondió con un “ya sé”.

Se fueron a la escuela y dejaron al niño que jugó y conversó con toda normalidad.

Al regreso, el padre le preguntó si había extrañado a su antigua escuela. El niño respondió: "No te preocupes, papá. Si quieres, un día te llevo a que te despidas de los otros padres".

Este cuento les sirve a los estudiantes para aprender a ser seguros de sí mismos y a aceptar los cambios en la vida.

A los docentes, les sirve para enseñar a los niños a aceptar como normales ciertos aspectos de la vida y asumir los cambios con actitud positiva y optimismo.

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Miércoles, Agosto 17, 2016

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