Una cartera llena de astucia y muchos valores

cuento cartera de relojes

En apariencia, Miguel parece un joven temeroso y desconfiado. Su jefe, el dueño de una relojería en la que trabajaba, lo envió a la ciudad a buscar una importante remesa de relojes de oro. Sin embargo, en el camino de vuelta, demuestra mucha valentía y arrojo.

Cuando venía en el camino de vuelta, Miguel cabalgaba su caballo rápido con el temor de que algún bandido apareciera y que quisiera robar la valiosa encomienda. Llevaba los relojes en una cartera colgada en la silla de montar.

A pesar de su apremio, lo que temía fue inevitable y en la oscuridad apareció otro viajero a caballo. Miguel, previendo lo peor, se detuvo y se bajó del caballo, tal y como se lo pidió el hombre.

Miguel accedió a todo lo que el ladrón le pidió. Le dio el reloj que llevaba en su muñeca y todo el dinero que llevaba encima. Por un momento se creyó con suerte porque el ladrón no le pidió la cartera en la que llevaba los relojes, pero se equivocó. El bandido se percató de la bolsa y se la pidió. Con pesadumbre, Miguel la desató y se la entregó.

El ladrón le dijo que la quería para meter el reloj y el dinero, pero cuando la abrió y se dio cuenta de que tenía dentro los relojes de oro, se sonrío de oreja a oreja.

Entonces Miguel se paró frente al ladrón y de manera firme le explicó que esos relojes no eran suyos y que su jefe seguramente pensaría que él se los había quedado, por lo que tomaría fuertes represalias en su contra. Miguel le pidió ayuda al ladrón para que su jefe pensara que él había enfrentado al bandido.

El asaltante le preguntó que cómo podía ayudarlo. Miguel le pidió que disparara varias veces contra su ropa. Primero, contra su sombrero y después contra su abrigo. Y así fue. El ladrón descargó su pistola varias veces contra el sombrero y luego contra el abrigo. Por último, Miguel le pidió disparar contra el bolsillo del saco. Fue entonces cuando el ladrón se dio cuenta de que había gastado todas sus balas y ya no quedaba ni una.

Miguel aprovechó la situación para tomar la cartera con los relojes y salir huyendo.

Al llegar a la joyería, contó a su jefe lo sucedido y éste le dio una buena recompensa. “La astucia puede más que la maldad”, le dijo, echándose a reír.

Este cuento puede ayudar a los docentes a enseñar valores como la honradez, la confianza, la seguridad, la humildad y la valentía.

Además, puede promover la lectura y la comprensión de textos.

Los estudiantes tendrán una interesante lectura que los divertirá y les enseñará a cómo resolver situaciones difíciles y que generen temor.

Puedes revisar este cuento en el banco de recursos de Mundo Escolar

Fuente: Peninnah Schram. El rey de los mendigos y otros cuentos hebreos. Barcelona, Editorial VICENS VIVES, 2012

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Sábado, Marzo 12, 2016

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